Arrastrá para rotar la moneda
Es probable que el gran ordenador de nuestra sociedad actual y futura sea el tiempo. El tiempo que pasamos en una aplicación, el tiempo que estamos aprendiendo, el tiempo que invertimos en nuestro trabajo, en nosotros mismos, en un proyecto; el tiempo perdido.
Así como suena, un Cine Bar parece una cosa nostálgica, algo del siglo pasado, quizás incluso de un mundo que ya no existe. La verdad es que somos enemigos de la nostalgia, pero entendemos que las cosas que se hicieron antes, fueron en su mayoría mejores, no como algo museístico sino como una proyección hacia un mundo más bello.
Por eso, desde las entrañas de esa cloaca que es twitter, construímos un proyecto que encausaría nuestra vida hacia esa misión de construir algo, y eso es Amorina.
Desde 2023, pasamos por 3 lugares distintos. Uno en Recoleta, otro en San Telmo y ahora en Palermo. La búsqueda de espacios no fue estructurada ni preconcebida, pero por alguna razón nos encontramos yendo a lugares donde más cantidad de gente pueda ir. Y a medida que el lugar cambiaba, también lo hacía nuestra propuesta.
En un principio eran dobles funciones, esa actividad cinéfila donde se emparejan dos películas por contraste, similitud o aura. Lo particular es que una de las dos películas sí o sí era Argentina. La razón es evidente: ante los mejores (Estados Unidos, Italia, Francia, por nombrar algunos), nuestro cine no se achica, a veces incluso se agranda.
Entre película y película, el Bar que estaba fuera de la sala oficiaba de punto de encuentro, charla, o simplemente estadía. Hemos visto las mejores parejas formarse en ese intervalo. Después, de nuevo a la sala.
Habiendo consolidado ya un público con una propuesta distinta a la que los demás cines independientes apuntaban, nos dimos cuenta que no hay una gran cantidad de películas argentinas en buena calidad disponibles. Y las que hay, te las sacan de las manos.
Entonces comenzamos a remasterizar digitalmente copias de cine nacional que encontramos por internet para que al ser proyectadas en una pantalla de 4 metros, se vieran como se deben ver: bien. El experimento funcionó, y más de una vez nos preguntaron dónde conseguir esas copias, así nació Archivo Amorina. Esta se volvió una de las principales actividades por fuera del lugar.
Calcular la cantidad de gente que eligió pasar sus fines de semana en nuestra sala es imposible. Lo que sabemos es que más de 1000 personas eligieron venir sábado tras sábado a ver las películas que elegíamos para ellos.
Algunas de esas 1000 personas también vinieron a nuestras fiestas. Algunas nos conocieron por aquellas y después vinieron a la sala, no es importante. Lo que sabemos es que nunca pudimos encontrar la forma final de aquello que nos imaginamos, no hasta ahora.
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